Querido Emprendedor,

Ya no aguanto más. Harto de falsas expectativas!

Día a día observo como te consumes sin que apenas te des cuenta de ello. Te sientas al lado de la muerte y no eres capaz de oler su mal aliento. Ladrona de tu vida y de tu tiempo. Horas consumidas sin dinero. Enganchado a la droga del coworking de la vida del emprendimiento. Ya no aguanto más!

Observo cada día como sigues autoengañándote guardando en un cajón la factura del tiempo. Para! Alza tu alma y reconoce tu vida. Quiérete! o nadie te salvará de un destino aventurado. Atónito por lo que veo, mente brillante, esfuerzo descomunal, sacrificios a más no poder y… tantas y tantas contraprestaciones sin nada a cambio. Y encima! regodeándote en el “yo no trabajo por dinero”. Ja! Falsa interpretación de tu realidad. Justificación mediocre en pos de un futuro de ensoñación de cultura del pelotazo. Me pregunto ¿Cuantos emprendedores existirían sin esa posibilidad? ¿Cuanto dinero se invertiría sin esa opción del pelotazo? Ah! y por no hablar de ese dinero que tan amablemente pones en el bolsillo de otros sin que te pidan nada a cambio. Por contra, cuando tu lo pides, vuelan buitres carroñeros exigiéndote garantías para que se lo devuelvas algún día. Levántate y reclama lo que es tuyo, o nadie lo hará. Tu LIBERTAD DE ELEGIR. Esa a la que han renunciado miles de personas en este mundo condenándose ellos solos ante el juez del destino, entregando su alma a un billete llamado “préstamo que no puedo pagar”. Yo un día compré uno de esos billetes. Ya no aguanto más!

Ya no aguanto más. Basta ya! Deja de ser héroe de tus días y sé héroe de tu vida. Deja de ser el héroe de otros y sé el héroe de los que te quieren de verdad. Deja de ser el héroe de los aduladores y sé el héroe de tus amigos. Basta ya! Deja de ser fregona de otros, o lo lamentarás. Abre los ojos de tu ceguera mental y siente. Pregúntate si estás donde quieres estar, si eres quién quieres ser. No me vengas con “tenemos el pedazo de proyecto que va a cambiar el mundo” y… “nos van a dar millones por él”. Basta ya! Despierta tu alma y reconoce tu vida. Ya no aguanto más!

Hace años oí por primera vez hablar del collado de las expectativas. “Hay dos caminos para alcanzar la cima…” me decía Luis Huete. Uno el del engaño, la trampa, las zancadillas; y el otro, el de los valores, la familia, los amigos, la salud y otras tantas cosas que nos rodean a diario que contribuyen en su justa medida con la fórmula individual de nuestra felicidad. Uno el corto, el sin medida por nada ni nadie, el del TENER; y el otro, el largo, el del verdadero éxito de vida por un camino transitado de trabajo y esfuerzo, el de SER antes que tener. En ambos casos, el mismo juez, el tiempo. Éxitos cortos que se esfuman por insolvencia humana, o éxitos duraderos como consecuencia de un camino recorrido, de una forma de ser y estar en este mundo. Tú eliges libremente.

Ya no aguanto más! Ideas geniales que se esfumaron, proyectos que se quemaron, proyecciones financieras inventadas, horas mal pagadas, amistadas sacrificadas, parejas destrozadas… Abre los ojos! Por que yo creo en ti. Date tu tiempo y vive la experiencia de tus falsas expectativas, pero no te extralimites con lo demás y no te extralimites en el fracaso. Si puedes fracasar en algo, que sea en el proyecto, pero no en tu vida. Tu mayor enemigo, eres tu mismo. Conócete y conocerás la realidad de tu emprendimiento. “Peléate con quien quieras y con lo que quieras, amigos, pareja, jefe, etc. pero no te pelees nunca con la realidad”, gran consejo de mi gran amigo Santiago Álvarez de Mon.

El emprendimiento no se mide por “Me gustas”; “Compartir”; “Followers”… se mide por resultados. Dime cuanto dinero genera tu proyecto y te diré que clase de emprendedor eres. Emprendedor por obligación o emprendedor de vocación? Averígualo, ese será tu mayor éxito.

No me posturo a favor ni en contra, sino en la justa medida del equilibrio de las cosas porque aprecio el éxito de mi ser, pues soy tu alma gemela de espíritu emprendedor. He vivido el circulo vicioso del fracaso. Emociones encontradas que limitaban mi existencia. La mesa del fracaso era un almuerzo de agrio sabor que se repetía en demasiadas ocasiones. He logrado grandes cosas y ninguna. Han venido y se han ido. Volverán y se irán. Y mientras tanto, paso firme y tranquilo, sabiendo que cada emprendimiento tiene su destino. Un “para qué” de algo que vendrá. Un después, un presente!

Porque estoy a tu lado!
Porque vivo tu destino,
conciencia de un camino recorrido,
te escribo como amigo.

Gracias por tus fracasos de éxito presente.

Un fuerte abrazo.

Ignacio Cañaveral