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Obra: «Iniciación, viaje del Alma»

Prólogo de Ignacio Cañaveral

LA IMITACIÓN DEL MAESTRO

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“El amor es la única realidad del mundo, porque es Uno.

Y las únicas leyes son la paradoja, el humor y el cambio.

No hay problemas, nunca los ha habido, nunca los habrá.

Dejad de luchar, liberaros de vuestro intelecto.

Deshaceos de vuestras preocupaciones y relajaos en el mundo.

Es inútil resistirse a la vida.

Haced sencillamente lo que podáis.

Abrid los ojos y descubrid que sois mucho más que lo que imagináis.

Sois el mundo, el universo.

Sois vosotros mismos y los demás.

Todo eso forma parte del juego maravilloso de SER.

Despertad y recobrad vuestro humor.

No os preocupéis, sed felices sencillamente.

Sed libres.”

 

Querido lector, he querido acercarme a ti con extractos de uno de esos libros que te cambian la vida. No revelaré su título pues en eso consiste el arte de vivir, descubrirlo por uno mismo. Abrirse a lo que vendrá sin cuestionarse el porqué sino el para qué. Libro que cambia su significado según para quién, según se lee y bajo qué circunstancias de la vida te atrapan sus líneas. Regalo que un buen día me hizo Joaquina y que aún hoy sigo sin creer que lo eligiese al azar pues en el ejercicio de la maestría nada es casual. Está claro que algo o alguien hizo que llegase a mis manos y en cuya dedicatoria se esconde gran parte del significado de lo que esta obra contiene. Joaquina me anticipaba lo que a la postre comprendería y cuyas palabras decían “…con la ilusión de que entienda que el Alma nos habla a través de los deseos pero es ella la que nos dice el momento”. Les cuento esto porque de eso trata la obra que hoy tienen en sus manos, del Alma. Joaquina se dirige al lector desde un lugar común que nos une a todos los seres humanos: el Alma. No importa quién eres, de dónde vienes y hacia dónde vas, pues en el camino del Alma siempre seremos idénticos y opuestos a la vez. Nunca supe y nunca sabré como llegué hasta aquí pero sí reconozco el gozo y la alegría del viaje cuyo destino maneja los caprichos de la vida y que un día me llevaron a conocer a mi siempre querida Maestra Joaquina.

No van a leer un libro. Joaquina nos provoca en un viaje interior a los escondites del Alma. Lo que hoy tienen en sus manos es testimonio de amor y sinceridad a modo de reflexiones. Les explico para qué. El término reflexión nos lleva conceptualmente a distintos significados. Destaco dos de ellos a la hora de trascender la propuesta de esta obra: la reflexión en lo físico y la reflexión en epistemología. En su significado físico, reflexión se refiere al fenómeno por el cual un rayo de luz es reflejado al incidir sobre una superficie. Les invito por tanto a reflexionar cuando lean esta obra, a que se sientan reflejados en todo aquello que Joaquina formula, a que miren en su espejo interior y reflexionen individualmente sobre qué aspecto tenemos y qué aspecto queremos tener. Y el segundo, la epistemología nos dice que la reflexión es la representación de la realidad. Término que data su iniciación en la Grecia Antigua de la mano de filósofos como Parménides o Platón. Por ello les sugiero igualmente iniciarse en conocimientos sobre cuestiones psicológicas, físicas y sociológicas. En conceptos como la verdad, la objetividad, la justificación o la realidad. Todos ellos para iniciarse en un camino cuyo destino les será revelado por un pasado transitado y nunca por un futuro de incierta ilusión.

No es un libro para ser leído por entero pues la propuesta de reflexiones sugiere una lectura pausada. Debe ser leído poco a poco para que puedan extraerle un mayor provecho y significado. Me atrevo a sugerirles una lectura por partes leyendo una reflexión al día para que de este modo su lectura les alimente en la paz y el silencio del Alma. Alma que sabrá descifrar y escuchar el contenido que las reflexiones contienen.

Por otro lado y a pesar de la aparente desconexión de dichas reflexiones, nada más lejos de la realidad pues sus líneas esconden elementos disgregados pero conectados entre sí. Conexiones que sentirán a medida que avancen en su significado. No basta sólo con leer, sino que deben comprender y subrayar todo aquello: frases, ideas, sentimientos,… que les remuevan su interior para que con el compromiso de entregarse a la verdad sobre uno mismo, brote una voluntad de querer seguir creciendo como persona y ayudar a otros que así lo deseen igualmente. Verán como todo en sí está relacionado de alguna manera y que todas las reflexiones tienen más de una perspectiva.

Sumergirse en esta obra supone adentrarse en ese camino de nadie que tan sólo tú has de transitar. Asumir que los planes de vida consisten en vivir la experiencia que el Alma decide para ti. Transitar en soledad pues la mayor escuela es la experiencia de la vida. Es en esa soledad donde surge el aprendizaje de todo ser humano. “En soledad, las mejores lecciones” como apunta Joaquina. Lecciones aprendidas que sirven para crecer en el reconocimiento de las realidades internas de cada ser humano e unir ego con ser. Unión que proporciona mayor libertad y fortaleza. Ambos frutos del árbol de la no equivocación.

Desde la soledad se encontrarán consigo mismo, conectando con la armonía que da la observación. Es aquí donde nos relacionamos con un nuevo amigo, el silencio, pues nace del Alma, no lo busquen en otro lugar.

Joaquina nos hace reflexionar también sobre la importancia de la meditación. Meditación que me reveló en nuestras sesiones de trabajo despertando en mí algo que nunca olvidaré, la escritura como elemento sanador y que alimenta el Alma. Eternamente agradecido. Ella fue, es y será siempre la que me hizo comprender esa conexión con el silencio a través del ejercicio de la meditación desde donde escuchamos a todo nuestro ser y nos acercamos aún más a la realidad. Sesiones en las que no dudé un instante en devolverle la pelota de la escritura a Joaquina, pues su despertar en mí provocó el despertar en ella. Atraes lo que piensas. Fiel reflejo de lo que hoy tienen en sus manos, reciprocidad. Su primera obra en solitario con un valor extraordinario alcanzando los límites de la poesía en muchas facetas del libro, donde llega todo maestro.

Queridos lectores, el mundo que se avecina trata de actitudes. Las relaciones del futuro vendrán marcadas cada vez más no tanto por las habilidades pasadas como por las actitudes con las que decidamos vivir el presente y para ello nada mejor que la meditación pues no es más que una actitud mental. Actitud cuyo desarrollo les llevará a alcanzar nuevos estados de conciencia y expansión en la visión de las cosas. Someter al ego para ponerlo al servicio de los demás y seguir adelante con espíritu nuevo. La práctica de la meditación en cualquiera de sus múltiples formas es un ejercicio para hacernos conscientes de nuestros actos pero sobre todo de nuestra personalidad. Personalidad que forjamos a través del tiempo con los cimientos de una genética heredada y de una educación recibida cuyas experiencias de vida han quedado impresas para siempre en nuestro destino pasado pero que en un futuro, nosotros somos los únicos responsables para elegir la actitud mental con la que queremos vivir el resto de nuestras vidas. La actitud mental para desarrollar la intuición que nos lleve a un nuevo resurgir.

En esta nueva expansión, Joaquina inclusive nos eleva con sus reflexiones a unos niveles temerosos para muchos de ustedes, la muerte como un cambio de un nivel de conciencia a otro, una  nueva vida. El nacimiento de una nueva realidad. Realidad esencial de la vida para establecer una comunicación con los demás sincera y libre de temores. Una continuidad a otro plano del proceso vida.  Y en este caminar debemos confiar en el proceso de las cosas entregándonos con paciencia al disfrutar del presente. Saber esperar cuando no se quiere pues a pesar de todo cada cosa tiene su ritmo.

La compasión, la decepción, la intuición, el miedo, la queja, las crisis, los apegos y otras reflexiones que le harán comprender aún más este complejo mundo lleno de relaciones. Mejor dicho, de experiencias en relación para crecer en la visión ilimitada del Alma.

Para los ya iniciados, Joaquina, como no podía ser de otro modo, apunta también a otros conocimientos, otros niveles de conciencia como el sistema energético, el misticismo, la sanación, el reiki, la terapia floral, los sitemas coex,… y que son también tratados en su justa medida para una primera toma de contacto en el camino de la iniciación.

Con todo esto y mucho más bucearán junto a Joaquina por mares de humildad que le conducirán a comprender sus limitaciones y a conocer su propia ignorancia, en definitiva a comprender que el Alma es Una. Nace así la sabiduría, salvavidas de nuestro naufragio por el mar del egoísmo. Entonces y sólo entonces, seremos rescatados y aupados al barco de la alegría, ya que nuestros sentimientos provienen de un Alma que sabe sobreponerse a los acontecimientos de la vida. Sabiduría que a mi modo de ver proporciona uno de los mayores trofeos que uno puede conseguir en la vida, la libertad interior, esa libertad a la que nadie puede acceder.

Mucha de esa libertad la aprendí gracias a Joaquina, y por eso hoy no puedo esconder la inmensa alegría que me infundió al elegirme para que prologase su obra. Muchos son los motivos que a uno le alegran semejante ofrecimiento pero sobre todo hay uno que quiero compartir con todos los lectores por su significado y relación con este libro cuyo prólogo me he permitido enmarcar bajo el título “La imitación del maestro”. En multitud de obras y disciplinas sobre el autoconocimiento se habla de que todo buen maestro debe un buen día abandonar dicha maestría y en su camino enseñar para dar paso en su hacer a futuros maestros. Como alumno de Joaquina, hace tiempo que me adentré en este campo de la imitación al Maestro, por lo que nunca pude imaginar que quien fuese mi Maestro un día, años atrás me propusiese prologar su primer libro. Hecho que destaco en este prólogo pues demuestra en ella un ser consumado y que ha alcanzado las dotes del ejercicio de la maestría a través de la práctica de la humildad donde todo buen maestro tiene que matar al maestro.

Animo a todos los lectores a descubrir que las cosas que hacemos las creamos a la manera que elegimos. A descifrar sobre esa alegría que todos llevamos dentro y a convertirla en hábito viviendo de manera que sus vidas signifiquen algo. A comprender que aquí radica el mayor éxito de nuestras vidas pues la alegría es el máximo valor emocional y que surge una vez más de una actitud. Actitud que elegimos nosotros mismos para no quedar atrapados por nuestra propia sombra y que este camino de la imitación del maestro no es más que un cambio de conciencia que te hacer ser mejor persona y un ser más completo. En resumidas cuentas, la autosatisfacción de uno mismo.

Quiero terminar agradeciéndole como no a Joaquina las alusiones de esta obra por su calado para iniciarnos en la imitación de un maestro. Se atreve con excelencia a lo largo de reflexiones que demuestran una penetración psicológica y una solidez de su saber. Desgranando elementos que aportan un extraordinario equilibrio que mantiene el Alma en lo sensato. Aplaudo por ello la sinceridad de la autora que está de lo que dice porque lo ha vivido, exponiendo su Alma con el fuego de la caridad divina, pues como siempre me dice, “no hay aciertos ni errores, hay experiencias”.

Con mis mejores deseos a ti lector para que la presente obra te sirva en la continua búsqueda del sentido de la vida.

Con todo mi cariño, un enamorado del templo de la vida que comienza a trascender con el Alma intentando hacer las cosas lo mejor posible.

Ignacio Cañaveral

QUI SÉQUITUR ME NON ÁMBULAT IN TÉNEBRIS

QUIEN ME SIGUE NO ANDA EN TINIEBLAS

Prólogo Libro Iniciación, viaje del alma