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Representante de emociones: ¿Que está antes, el jugador o la persona?

El éxito de la «doble representación»: las funciones deben traspasar las fronteras del futbolista. El nuevo modelo exige como ventaja evolutiva conocer la liga de las emociones, por tanto las del jugador, pero más aún las de la persona. ¿Qué es más importante: el contrato ó la persona; ser representante ó acompañante?

Representar a un futbolista es cada vez más incierto. Me vienen a la mente las tres preguntas que se ha hecho el hombre a lo largo de los siglos: ¿Quién soy? ¿Adónde voy? pero sobre todo ¿Con quién? Preguntas que a lo largo de la vida uno las responde de manera diferente, pues la vida es cambio. “En la vida es necesario determinar adónde vamos y por dónde, y no sin la ayuda de algún experto que haya explorado antes los caminos que hemos de recorrer”, palabras del célebre pensador Séneca que comparto después de todas mis experiencias vividas en las que he llegado a conocer personas muy válidas y otras menos válidas.

Traducido esto a la representación de los profesionales que participan en el mundo del fútbol, diría que hay futbolistas muy buenos y otros que no lo son tanto. Ahora bien, he podido comprobar que aquellos que decidieron Con quién irían acompañados ó ser conducidos… han triunfado con independencia de sus cualidades técnicas. Jugadores que han llegado a conquistar grandes títulos porque decidieron ir bien acompañados como bien afirmó uno de los poetas más ilustres de la literatura universal Alfred Tennyson: “Soy una parte de todo aquello que encontré”.

Pobres aquellos jugadores que piensan que un gran contrato les proporcionará un gran triunfo. Nada más lejos de la realidad cuando comprueban con el paso de los años que ese contrato acaba de convertirse en el juez de sus vidas. Juez que dicta sentencia al excluirles de jugar la champions de la felicidad, pues se dejaron llevar por las emociones del momento. Momento de vulnerabilidad de un jugador que está dispuesto a acatar complacientemente cualquier cosa con tal de formar ó continuar como parte de ese Club. Esto es lo que se denomina síndrome de pertenencia que determinadas personas expresan a un Club ó marca. Jugadores que anteponen el jugar para un Club importante antes de hacer lo que les gusta realmente, jugar. Todo para mostrar incomprensibles aires de grandeza que no hacen más que demostrar la vulnerabilidad de estos jugadores. Incrédulos los que dejan llevarse por las circunstancias de un contrato y por el qué dirán. Jugar para el Real Madrid, Barcelona, Manchester, Chelsea, etc., les puede más antes que jugar en otro Club cargado de felicidad. ¿Cuántos jugadores declaran que ya no son felices en su club porque quieren fichar por otro más importante y que les paga más? No pretendo juzgar estas decisiones, pues están expensas a otras muchas variables que desconozco, pero si me pregunto dónde estará su umbral de felicidad cuando todo acabe. ¿Cabeza de león o cola de ratón? ¿Jugando partidos ó suplente en un gran club? Da igual, queridos jugadores. Jugad donde seáis felices jugando. Estéis donde estéis, la vida es la que se encargará de que juguéis en el Real Madrid, Barcelona, o en cualquier otro club. No preconcibáis vosotros ese destino que os será regalado.

Sed representados por quién os haga más felices. Surge aquí lo que denomino el acompañante y al que llamo: representante con consciencia. Para que nos entendamos, la palabra conscientia viene del latín y significa “conocimiento compartido: conocimiento que un ser tiene de sí mismo y de su entorno”. El representante actual debe ser ese acompañante personal ó consejero del futbolista que se pone a su disposición.

En una ocasión me topé con un seleccionador nacional que me dijo “ganar ha sido siempre la manera de medir el éxito”, ahora bien ¿De qué éxito hablamos? ¿Estamos seguros de dicho éxito? ¿Es un éxito bien conseguido, bien sustentado; o es un éxito basado en el reconocimiento de los demás y el ensalzamiento del Ego del jugador? ¿Pero qué pasa cuando el éxito es historia? ¿Cuándo dejas de ganar y los aplausos de la recompensa se hacen amigos del silencio desapareciendo para siempre? A diario nos encontramos con multitud de casos de deportistas que al término de sus carreras los estados depresivos les visitan de manera frecuente e incluso llegan a ser irreversibles y terminan echando por tierra todo lo ganado anteriormente.

Mucho cuidado a la hora de medir el éxito de un futbolista que hoy sabe Quién es gracias a la identidad que le propician dichos triunfos y reconocimientos; que el triunfo le señala Adónde dirigirse; pero que ciego por el éxito no sabe elegir Con quién desea continuar su vida más allá de un contrato temporal. Por eso un profesional del deporte debe elegir muy bien Con quién quiere triunfar en la vida. Ser representante con consciencia (acompañante) consiste en liberar el potencial de los futbolistas para que puedan llevar su rendimiento al máximo. Se trata de ayudarles a aprender en lugar de enseñarles. Ser ese acompañante que en su proceso de seguimiento reconozca los secretos del futbolista como persona y que debe añadir una nueva cláusula en el contrato que diga:

Clausula 1. El Representante se obliga a encontrar la esencia del jugador como persona para sacar todo el talento que reside en su interior y acompañarle en su vida personal, debiendo contribuir a que las decisiones que tome como futbolista sean correctas y acordes con sus capacidades y circunstancias personales.

El triunfo de hoy, mañana puede ser la causa del fracaso más estrepitoso. Si analizáramos detenidamente los triunfos que terminaron en fracaso y los fracasos que terminaron en triunfos, está claro que todo el mundo desea lo segundo. Por eso, los futbolistas deben ser representados no sólo desde sus contratos, sino desde el corazón y la mente de su representante y por tanto desde el conocimiento emocional que este posea para sacar lo mejor de ellos. Solo así alcanzarán el éxito en la vida y podrán ganar la Champions de le Felicidad.

Como futbolista las preguntas que le haría a quién quisiese que me representase serían entre otras: ¿Qué hay de todos los futbolistas que han pasado por tus manos? ¿Cómo les va en la vida a esas personas? ¿Son felices hoy en día? ¿Cómo les va después de jugar al fútbol profesional? ¿Con quién me vas a relacionar? ¿Sabes quién ó como soy yo?… nada que ver con: ¿Hay algún club interesado por mí? ¿Cuánto me ofrecen? Etc. Como dijera la activista americana Marian Wright Edelman y que defiende los derechos de los niños: “Nunca trabajes simplemente por dinero o por poder. Ellos no salvarán tu alma ni te ayudarán a dormir por la noche”.

El futbolista tiene que buscar ese representante que tenga el arte de asistirlos para definir y clarificar sus metas y objetivos, establecer un camino para lograr esos resultados deseados y proveer el apoyo y desafío necesario que asegure el logro de lo que es realmente importante para él.

Un representante no está para resolver problemas, asesorar, enseñar o transmitir conocimientos, sino que está para ser el despertador de la conciencia del futbolista como persona. Es ser un facilitador, un acompañante en ese proceso de cambio porque la vida es cambio y acompañarle en esa mejora a modo de espejo donde el jugador termine buscando las soluciones dentro de sí mismo. Más allá de los contratos millonarios tienen la tarea de ser competentes para detectar las potencialidades de sus futbolistas, profundizando en el individuo que tienen ante sí, porque inspirándome en las palabras del crítico, periodista y novelista francés Alphonse Karr: “Toda persona (futbolista) tiene tres caracteres: el que exhibe, el que tiene y el que cree tener”.

Alcanzar con garantías de éxito todo lo que uno se propone en la vida requiere dos ingredientes fundamentales: conocimiento y experiencia para lo que uno quiere dedicarse. Al igual que a un médico se le exige que sepa de medicina, ó a un arquitecto, que sepa de construcción, ¿Por qué no exigir también a un representante que va a gestionar a personas que demuestre su bagaje en determinadas áreas del humanismo, psicología y otras disciplinas? Así que te invito a ti, futbolista, que como persona te apoyes en representantes con un conocimiento más profundo sobre el ser humano y que se hagan valedores de poder representar a personas como tú.

La aventura de ser futbolista:

Diviértete, Hazlo Bien… y el Dinero llegará

La aventura de ser representante:

El nuevo modelo exige como ventaja evolutiva conocer la liga de las emociones, por tanto las del jugador, la persona”

Todos actuamos en la gran partido de la vida y todos tenemos una posición en la que jugar, pero no todos somos capaces de interpretar el jugador que llevamos dentro; así que ha llegado la hora de ganar el campeonato y conquistar la personalidad del jugador gracias a un modelo de representación mucho más humano. El partido mental empieza a ganarlo el representante de la persona que hay dentro más allá del jugador.

Con todo mi cariño para los seguidores de la Pizarra de PFM.

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